José Manuel Sandoval: silencio cómplice en el volteo de tierras en Villavicencio

#Opinión
03/03/2026
Por: David Díaz
Recientemente, reapareció uno de esos actores politiqueros frustrados en el ámbito electoral: José Manuel Sandoval, quien hoy con leguleyadas se hace pasar por aspirante a la Cámara de Representantes por el Meta en propagandas publicitarias -pese a que ya no es candidato- pero que no es más que otro lacayo de Harman cumpliendo sus directrices. Sin embargo, Sandoval tiene un antecedente con el Plan de Ordenamiento Territorial de Villavicencio – Acuerdo 287 de 2015 (POT) que es necesario traer a la memoria.
Recuerdo que en diciembre de 2015 me encontraba siguiendo los debates del POT en el Concejo Municipal. En ese punto ya había advertido en múltiples escenarios y alertado a todas las entidades de control sobre la falta de soporte técnico y teórico para el cambio del modelo de ocupación de la ciudad. Ese cambio de modelo terminó convirtiéndose en la justificación utilizada por los concejales para validar el volteo de tierras promovido por el alcalde Juan Guillermo Zuluaga.
Los cuantiosos vacíos, complejidades e inexactitudes del POT y las consecuencias para la ciudad los he registrado en diversos textos periodísticos y académicos (véase: El volteo de tierras en Villavicencio). Pese a que las denuncias no han prosperado -porque es consabido el poder de incidencia de politiqueros y terratenientes en los organismos de control y en la administración de justicia- siempre aparece en el escenario político electoral otro actor que tuvo que ver con dicho POT.
En 2023, Alexander Baquero -actual alcalde de Villavicencio- en la contienda electoral insistía en la pertinencia del POT, lo cual no era raro, pues fue el concejal coordinador ponente del proyecto de acuerdo de ese cuerpo normativo, algo que señalé en una columna titulada “Baquero es un peligro para la ciudad”. De igual forma lo hice en 2024 para desmontar la mediocre idea de que a su administración le corresponde realizar la revisión de largo plazo del POT (véase: Alexander Baquero es inepto).
En su momento dejé evidencia de que la administración de Wilmar Barbosa se caracterizó por la falta de ejecución, seguimiento y evaluación del POT, y que su revisión -por el bien de la ciudad- no se materializó (véase: El 0 % de Wilmar Barbosa). Así mismo, quedó constancia en una columna publicada al finalizar la administración municipal anterior que Felipe Harman y su equipo se habían dedicado a ignorar a las comunidades, a cerrar los espacios de debate, a anteponer intereses propios y a perpetuar el ordenamiento territorial como herramienta transaccional a favor de politiqueros y terratenientes (véase: Revisión del POT de Villavicencio: entre la improvisación y la mediocridad).
En ese período de la alcaldía de Zuluaga (2012 – 2015) Sandoval fue concejal de Villavicencio y, en entrevistas recientes, aseveró que su paso por el concejo consistió en un “intenso control político”; al parecer olvidó que él fue una figura central para consolidar la mayoría a favor del alcalde en el cabildo. José Manuel convenientemente no recuerda cómo fue la discusión del POT en el concejo.
Debo reconocer que, aunque estuve atento a los debates del POT en 2015, tampoco recordaba la participación ni el nivel de incidencia de Sandoval. Rememoraba, en cambio, las estulticias de Alexander Baquero y de Óscar Alejo como ponentes del proyecto de acuerdo, así como sus paupérrimas estrategias para validar las estupideces de Juan Guillermo Zuluaga y de Andrés Felipe García -secretario de Planeación de la época- con el nuevo modelo de ciudad. José Manuel, en contraste, brillaba por su silencio.
Eso lo constaté no solo al revisar nuevamente las actas del primer y segundo debate del POT en el Concejo Municipal, sino también al escuchar una vez más esas tortuosas 12 horas de legitimación rastrera por parte de una corporación que se debería dedicar a hacer control político por el bien de los y las ciudadanas. En esta columna sintetizo esos hechos y adjunto los respectivos anexos como evidencia documental.
Ese 29 de diciembre de 2015, la sesión plenaria del Concejo Municipal de Villavicencio aprobó la ponencia de segundo debate del POT y sus respectivas diez votaciones. José Manuel Sandoval votó como toda la plenaria de la corporación: Ponencia de segundo debate: positivo. Título y encabezado: positivo. Artículo 1: positivo. Artículos 2 al 300 en bloque: positivo. Artículo 214, reabierto y modificado: positivo. Artículo 266, reabierto y modificado: positivo. Artículos 301 al 325 en bloque: positivo. Artículos 326 al 515 en bloque: positivo. Artículo 404, reabierto y modificado: positivo. Artículo 516, vigencia del Acuerdo: positivo. Ese fue el “intenso control político” del concejal.
Ya he dejado claro en otras columnas -entre ellas «Lavado de cara ‘A Fondo'»– lo que significa para la región el proyecto de izquierda divagante de Harman; su actuar mediocre, predecible y rastrero ha sido analizado en exceso. En ese contexto, para esas izquierdas que intentan definirse, la cuestión es concreta: todo lo que sea Harman en cuerpo ajeno, llámese Sandoval, Mayusa, Díaz, Gómez o Palacios, es politiquería funcional a la continuidad del neoliberalismo.
Anexos: Acta 011 de 2015 – Acta 246 de 2015 – Acta 247 de 2015.
*Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición del medio.

