Que nadie hable, que todos se callen: Abelardo y la censura

#Opinión
25/09/2026
Por: José Vargas
El pasado 31 de agosto, Gonzalo Córdoba, presidente de Caracol Televisión, le comunicó a Camila Zuluaga el fin de su espacio en Blu Radio. Para la periodista, según manifestó su excompañera de mesa, Ana Cristina Restrepo en diálogo con Daniel Coronell, la decisión fue tomada porque su programa y sus posturas le resultaban incómodas al presidente de la República, Abelardo de la Espriella. El alto ejecutivo del medio de comunicación al informar la decisión dijo que todo obedecía a pauta y baja audiencia, pero nunca mostró números o estadísticas que avalaran esa decisión.
Durante la anterior campaña presidencial, desde el equipo de trabajo del entonces candidato Abelardo de la Espriella, se habían dado instrucciones para que no se concedieran entrevistas a las dos comunicadoras. Zuluaga, antes del cierre de su espacio radial manifestó que había solicitado dialogar con el candidato y que la respuesta fue negativa porque consideraba que cualquier cosa que dijera, las dos periodistas iban a calificarlo de misógino.
Pues bien, en menos de un mes de su posesión como jefe de Estado, se especula que la orden de cierre del espacio informativo había llegado desde la Casa de Nariño o desde la sede presidencial en Barranquilla. El debate entre el abogado y Zuluaga cedió en favor del mandatario. Hubo reacciones de algunos periodistas en sus programas, sobre todo aquellos no relacionados con Caracol, pero Néstor Morales, de Blu Radio, quien ha sido un crítico férreo de la censura y de cierres de medios de comunicación en países como Venezuela, no se pronunció, como tampoco lo hizo Felipe Zuleta, quien durante el gobierno de Gustavo Petro lo señaló de responsable de deslegitimar la prensa independiente y la oposición.
Después de este episodio, el caricaturista Vladdo, quien trabajaba para RCN, publicó una imagen en la que se hacía una crítica gráfica del actual presidente de la República, que caminó entre cuerpos de combatientes de disidencias que fueron dados de baja en un operativo militar en el Guaviare. La caricatura al parecer cayó mal en el gobierno y a los pocos días de la publicación, RCN dio por terminada la relación contractual con Vladdo. El periodista gráfico lleva 40 años de trayectoria, hizo imágenes criticando gobiernos como el de Pastrana, Uribe, Santos, Duque y Petro, ejerciendo su labor sin contratiempos, pero al parecer no sobrevivió al malestar de De la Espriella.

Al inicio del gobierno, la noticia relacionada a medios de comunicación estuvo marcada por la interrupción de los servicios informativos de 20 emisoras de paz y de la suspensión de la programación hablada del sistema de medios públicos del país hoy nuevamente Inravisión. Las razones que se entregaron desde el gobierno eran ajustes administrativos necesarios para continuar la programación. No hubo más detalles, pero lo sorprendente de todo es que nunca en la historia del país los medios estatales habían sido silenciados en su programación hablada en ninguna transición o cambio de gobierno.
Las emisoras de paz, que son el resultado de los acuerdos firmados por el gobierno nacional y las FARC (artículo 6.5 de los acuerdos), operan en regiones atravesadas por el conflicto armado, zonas altamente sensibles y que aún siguen siendo territorios en disputa armada donde la población civil sigue en medio de las confrontaciones, por lo que esas voces son esenciales para la participación ciudadana en el debate público. Las emisoras volvieron al aire el pasado 7 de septiembre bajo el nombre Emisoras de la Reconciliación, pero no se han conocido detalles de los ajustes que ameritaron el cierre.
Angie Góngora Rozo, periodista de una de las emisoras creadas por los acuerdos, ubicada en Florida, Valle del Cauca, manifestó a medios de comunicación que “independientemente de la gerencia o del gobierno de turno que se encuentre, nosotras y nosotros, como periodistas de las emisoras de paz, nos ceñimos muy claramente al acuerdo de paz. No tenemos líneas editoriales dadas por un gobierno de turno. Cumplimos con el acuerdo de paz independientemente de quién esté”.
La incomodidad con la prensa al parecer también se da al interior de su propio gobierno. Antes de tomar posesión del Departamento de Planeación Nacional, Carlos Sepúlveda fue rechazado y la elección del alto funcionario quedó suspendida. La Silla Vacía publicó que la caída del nombramiento se debió, al parecer, a presiones de sectores duros del conservadurismo que no veían conveniente que el director fuera un homosexual casado con un hombre y con un hijo adoptado. Otros sectores vinculan la decisión a la participación del exfuncionario en el Plan de Desarrollo del pasado gobierno.
Finalmente, el 14 de septiembre, el Gobierno Nacional removió de su cargo a Ricardo Valencia como director del DANE, una entidad técnica que, en teoría, tiene cierto grado de independencia para informar los datos oficiales del país, como pobreza y desempleo, entre muchos otros. El comunicado de la presidencia sostiene que “sin que previamente se hubieran adelantado auditorías profundas”, el exdirector manifestó en público que no encontró anomalías con los datos y cifras del anterior gobierno. Así mismo, el comunicado reza que Valencia ignoró la directiva presidencial 001 que ordena de manera categórica que todos los funcionarios, tales como los ministros, deban pedir permiso a la oficina de comunicaciones antes de dar entrevistas o ruedas de prensa.
La directiva presidencial pone una muralla casi infranqueable, ya que la posibilidad de preguntar, verificar o validar información oficial es casi imposible en lo que va de este gobierno. En un mes de gestión de Abelardo de la Espriella se ha expresado en varios espacios de la Casa de Nariño que no se tolerarán las “ruedas sueltas”, pero también queda la sensación de censura y señalamiento a la prensa.
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