Cálculo político servido en Navidad

Cálculo político servido en Navidad

#Opinión

31/12/2025

Por: José Vargas

Despreciables, ruines, infames, indignos, canallas, abyectos, viles, sórdidos, detestables, deleznables, repulsivos, miserables, bajos, repugnantes, odiosos, arruinados, infelices, patéticos, idiotas, exiguos, mediocres, reprobables, inmorales, deshonestos, perversos, crueles, asquerosos, rastreros, ruinosos, nefandos, innobles, oprobiosos, oportunistas, inescrupulosos, utilitaristas, deshumanizados, indolentes, fríos, desconsiderados, manipuladores, vendidos, bochornosos, escandalosos, indecentes, pordioseros, ignominiosos, indiferentes al sufrimiento humano y autocensurados. Sí, eso son los que se atrevieron a jugar con el sufrimiento ajeno y expusieron a una familia empobrecida porque la pauta de un municipio les pidió que le lavaran la cara a un alcalde santurrón.

En un video que no reproduciremos en esta columna, por respeto a las personas que aparecen, una familia empobrecida es expuesta de manera inescrupulosa y morbosa por el alcalde de Puerto Gaitán, Meta, César Pérez, para impostarse con sensibilidad social en la Navidad. La pieza audiovisual, en resumen, es la de un alcalde ingresando a la casa de una familia de escasos recursos económicos con una cena navideña, pero también van cámaras, asesores del político y tras un trabajo de edición canalla lo difundieron entre medios de comunicación aparentemente bajo pauta oficial y, si no lo están, hacen méritos para que ese alcalde les arroje un contrato de publicidad.

El alcalde reparte comida entre las personas, al parecer parte de una misma familia, pero también lleva regalos, bicicletas para cada niño y niña de la familia, mercados, colchonetas, sábanas y dispositivos electrónicos. Les da “consejos” a los menores y aparece una mujer llorando, pero no contentos con ello, editan el video y cuando el alcalde habla con los menores ponen un recuadro de la misma persona llorando en la parte superior del video, para que nadie se pierda el acontecimiento. Miserables.

Ahora bien, ¿qué tiene esto de malo? Quizás esta sea la pregunta que algunos se hagan. La respuesta: todo, todo está mal en ese video. En primer lugar, el video tiene una intencionalidad política, si esto no fuese así no habría video y no se habría difundido en los medios de comunicación con pauta o con una línea editorial cercana a ese político. En segundo lugar, está el tema del uso de los recursos y de la gestión del alcalde que genera varias preguntas. ¿Se pagó esa comida y regalos con dinero público? En caso de que la respuesta sea afirmativa ¿Se entregaron cenas navideñas y regalos a todas las familias empobrecidas del municipio? Si esto no fue pagado por el presupuesto oficial, si no del bolsillo del político, cosa que dudo mucho ¿Por qué la difusión en los medios de comunicación? Esta última pregunta la abordaré más adelante.

En tercer lugar, el video es la muestra de la instrumentalización de la pobreza como una de las artimañas de los políticos del país, un mal de años y de quizás, nunca acabar. La sublimación de la precarización es morbosa, casi pornográfica y se tiene que ser demasiado idiota para no entenderlo, hacer un video y publicarlo. Nada más deleznable que jugar con las emociones de las personas en desigualdad social, económica y política por parte de una persona que usa su posición de poder. ¿Qué necesidad de hacer un video? ¿Qué necesidad la musicalización del mismo? ¿Para qué el recuadro de la mujer llorando? ¿Acaso no se dan cuenta de lo que hicieron?

La representación estetizada de la pobreza y la marginalidad es una forma repulsiva de convertir la precariedad material en objeto de consumo emocional sin profundizar en causas estructurales. Así como la normalización y resignificación “positiva” de vidas precarizadas presentadas como fuente de valor moral, la “resiliencia” o autenticidad y la narrativa que vende la exclusión como experiencia “digna”, emotiva o inspiradora, diluyendo el carácter de injusticia social, son cosas ruines y completamente deleznables viniendo de un mandatario.

Ahora bien, la precarización en este caso es utilizada como recurso narrativo para legitimar la figura del alcalde, convirtiendo una obligación institucional en un gesto personal de “cercanía” y “compasión”. Lo que produce un reconocimiento simbólico sin redistribución: despolitiza el problema y fija a la familia en una posición de necesidad y agradecimiento. Allí radica lo grave repudiable del uso de estas personas para favorecer al mandatario, se apela a la sensibilidad, solo basta con ver los comentarios de las personas que favorecen esa acción, sin darse cuenta, o quizás sí, de la inmensa y dolosa manipulación, así como del manoseo y exposición de personas vulnerables.

La discusión se debe centrar en las causas históricas que han perpetuado la pobreza y la precariedad en millones de colombianos y colombianas que son usados con fines políticos. Esas mismas personas que tienen sendos problemas sociales, como acceso al agua potable, alcantarillado, salud y educación en dignidad y, más aún, en un municipio que se gasta dinero por miles de millones de pesos en festivales de verano que no benefician a esas familias que el alcalde instrumentaliza con fines políticos.

Hay tres opciones que pueden responder por qué hicieron y publicaron ese video. La primera, por la intencionalidad política. La segunda, porque no se dan cuenta de lo que hacen, es decir, son idiotas. Y, la tercera, porque son muy miserables y hay una mezcla de la primera y la segunda opción, porque uno va por votos y los otros detrás de la pauta. No se sabe con exactitud quién de los dos es más canalla.

El video aparece en algunos medios de comunicación, digitales, los mismos que han hecho otras cosas, como en la alcaldía de Villavicencio y la gobernación del Meta cuando les reparten pauta oficial y se autocensuran. En dos medios de comunicación, Villavicencio Día a Día y Steven Liévano el copy brilla por su similitud, tremenda coincidencia, quizás trabajen juntos o desde la oficina de comunicaciones de la alcaldía les mandaron el copy para que así lo publicaran. En otro portal de noticias, Villavonoticias.com aparece al final el mensaje: “¡Feliz Navidad les desea César Pérez, alcalde de Puerto Gaitán!” El medio de comunicación totalmente abierto al político que pone sus redes sociales como si fueran las del alcalde, esto en el entendido de que no haya sido pagada esa publicidad.

Ahora bien, algo que ya se ha abordado en repetidas ocasiones tiene que ver con el uso de la pauta oficial, la cual debería responder a la publicación de políticas públicas, actividades, acciones o servicios que beneficien a la población y no para lavarle la cara a un político valiéndose del uso de recursos públicos en busca de votos futuros o para próximas campañas políticas. Un cálculo político servido en navidad a costillas de personas vulnerabilizadas expuestas de manera deleznable, un político hambriento -y no de comida- y unos “periodistas” que hace mucho rato dejaron de serlo. Feliz navidad, inmundo animal.

*Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición del medio.

José Vargas

José Vargas

Estudió periodismo para preguntar porque nunca entiende nada y no sabe nada, por admiración a Jaime Garzón y por creer que alguien tiene que contar la historia. Por convicción es cuentista y novelista, más y mejor lo primero que lo segundo. Escribió su primera novela inspirado en el Llano colombiano e influenciado fuertemente por el tiempo, el territorio y el realismo. El susurro de las tripas fue publicado en tiempos de pandemia con Nueve Editores, editorial con la que repitió su segunda novela, El peso de la guitarra. Desde inicios del año 2023 vive en Argentina, en donde escribió su nueva novela Las tareas de Simón, un acercamiento al estilo surreal e informal que ha buscado por años.

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